Fracaso de “Jóvenes Construyendo el Futuro”: gasto millonario sin empleos reales ni desarrollo sostenible

0
JCF6

XY NEWS. El programa estrella de la Cuarta Transformación, aplaudido por el oficialismo, enfrenta una creciente ola de críticas por su ineficacia, falta de resultados concretos y uso clientelar de los recursos públicos.

Jóvenes Construyendo el Futuro: ¿una promesa rota?

Desde su lanzamiento en 2019, el programa “Jóvenes Construyendo el Futuro” ha sido uno de los pilares propagandísticos del gobierno de la Cuarta Transformación (4T), primero bajo Andrés Manuel López Obrador y ahora bajo la continuidad prometida por Claudia Sheinbaum. Concebido como una estrategia para combatir el desempleo juvenil, el programa pretendía vincular a jóvenes sin empleo ni estudios con “tutores” en empresas, instituciones u organizaciones.

Sin embargo, tras seis años de implementación y más de 100 mil millones de pesos ejercidos del erario, los resultados reales son decepcionantes: menos del 30% de los beneficiarios logra insertarse en el mercado laboral formal, según datos oficiales del Coneval. Esta cifra no solo cuestiona la eficacia del programa, sino también su diseño y ejecución.

De la esperanza al desencanto: protestas de los propios jóvenes

En un giro irónico, miles de jóvenes han salido a las calles en los últimos meses a protestar, no solo contra la precarización laboral, la falta de oportunidades y la gentrificación, sino también contra la simulación que representa este programa.

Las recientes manifestaciones en la Ciudad de México, encabezadas por colectivos juveniles, dejan claro el descontento. Lejos de sentirse empoderados o apoyados, los beneficiarios denuncian que muchas de las “empresas tutoras” son en realidad comercios informales, negocios familiares sin infraestructura o, en el peor de los casos, entidades fantasma. En estos espacios, los jóvenes realizan tareas sin valor curricular o productivo, y en muchas ocasiones ni siquiera reciben formación real.

Un programa sin rumbo ni evaluación

Una de las principales críticas es la ausencia de un sistema de evaluación y seguimiento riguroso. No existe un mecanismo efectivo que mida el impacto real del programa en el desarrollo profesional de los jóvenes, ni que permita saber cuántos de ellos han conseguido empleo gracias a su participación.

A pesar del cuantioso presupuesto, no hay auditorías públicas ni rendición de cuentas detallada. Varias investigaciones periodísticas y testimonios han documentado casos de:

  • Registros duplicados, donde una misma persona cobra el apoyo más de una vez.
  • Empresas fantasmas que reciben recursos sin brindar ningún tipo de capacitación.
  • Falsas capacitaciones en las que los jóvenes simplemente “fichan” y reciben el dinero sin adquirir ninguna habilidad útil.

Claudia Sheinbaum insiste en más gasto, sin rediseñar la estrategia

Lejos de corregir las fallas estructurales del programa, el nuevo gobierno encabezado por Claudia Sheinbaum ha anunciado que aumentará el presupuesto destinado a “Jóvenes Construyendo el Futuro” en 2026, manteniendo el enfoque asistencialista sin reformas sustantivas. El objetivo parece ser más político que técnico: asegurar el respaldo electoral de un sector amplio de la población juvenil, sobre todo en zonas urbanas marginales.

Este modelo sigue la lógica que ha caracterizado a muchos programas de la 4T: altos montos de gasto público, gran visibilidad mediática y escasos resultados verificables. El riesgo es que se estén utilizando recursos millonarios no para formar jóvenes con futuro, sino para construir clientelas políticas con fondos públicos.

Jóvenes desilusionados: entre la simulación y la precariedad

Muchos de los jóvenes que han participado en el programa afirman sentirse engañados. En lugar de integrarse a la economía formal, se topan con capacitación improvisada, falta de seguimiento y promesas incumplidas. A menudo, sus supuestos tutores no les ofrecen contrato, ni prestaciones, ni oportunidades reales de desarrollo.

La actriz y activista juvenil Regina Morales, quien participó en uno de los colectivos que organizaron las protestas recientes, resumió el sentir generalizado: “Nos vendieron la idea de que íbamos a construir nuestro futuro, pero terminamos construyendo estadísticas para el gobierno”.

¿Una política social fallida o una estrategia electoral encubierta?

El caso de “Jóvenes Construyendo el Futuro” refleja una falla profunda en la visión de desarrollo juvenil del gobierno actual. Si bien el problema del desempleo juvenil es real y urgente, la solución no puede limitarse a transferencias económicas temporales sin planificación ni sostenibilidad.

Los expertos en políticas públicas advierten que un programa de este tipo, si no se rediseña con criterios técnicos, se convierte en un simple paliativo, incapaz de enfrentar las causas estructurales de la falta de empleo: baja calidad educativa, informalidad laboral, falta de innovación y escasa vinculación entre el sector productivo y el educativo.

Conclusión: Jóvenes Construyendo el Futuro, un proyecto que necesita algo más que dinero

El fracaso de “Jóvenes Construyendo el Futuro” no radica únicamente en la mala ejecución, sino en su concepción misma: confundir apoyo económico con desarrollo integral. Hoy, con una juventud cada vez más crítica y movilizada, la exigencia ya no es solo recibir un subsidio, sino contar con herramientas reales para prosperar.

Sin cambios profundos en el modelo, este programa corre el riesgo de seguir siendo una vitrina de propaganda disfrazada de política social. Los jóvenes mexicanos merecen mucho más que eso: merecen oportunidades verdaderas, empleos dignos y un futuro que se construya con hechos, no con simulaciones.

Autor: Lex Reyes.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *