Lácteos comunes y fermentados: qué dice la ciencia sobre sus efectos en la salud

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Una revisión científica publicada recientemente en el European Journal of Clinical Nutrition (reportada por Infobae y EatingWell) analizó más de 280 asociaciones entre distintos tipos de lácteos —leche, yogur, queso y kéfir— y 29 resultados de salud. La conclusión es clara: los lácteos fermentados, como yogur y kéfir, ofrecen beneficios consistentes para la salud, mientras que los lácteos comunes muestran resultados mixtos.
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Beneficios documentados de los lácteos fermentados

Los productos como yogur, kéfir y ciertos quesos contienen probióticos, que favorecen la microbiota intestinal y aumentan la absorción de nutrientes. Esta fermentación también reduce el contenido de lactosa, haciéndolos más tolerables para personas con intolerancia.
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Una revisión de modelos clínicos publicada en 2025 encontró que los lácteos fermentados mejoran síntomas de trastornos digestivos, como el síndrome del intestino irritable (IBD), y reducen la inflamación intestinal gracias a cepas como L. acidophilus y S. thermophilus.
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Salud cardiovascular y metabolismo

Un estudio finlandés en hombres mayores halló que cada 100 g adicionales diarios de lácteos fermentados se asoció a un 7 % menos de riesgo de enfermedad coronaria, mientras el mismo consumo de leche no fermentada aumentó el riesgo en 5 %. Sustituir leche por yogur o kéfir se relacionó con un 8 % menor riesgo.
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La revisión del European Journal of Clinical Nutrition concluyó que el consumo regular de lácteos fermentados está vinculado a menor incidencia de enfermedad cardíaca, diabetes tipo 2, obesidad y ciertos cánceres (vejiga, mama, colorrectal).
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Cáncer y mortalidad

Los lácteos fermentados mostraron la relación más consistente con reducción en riesgo de cáncer, mientras que en el caso del azúcar común y leche los resultados fueron más variables. Solo algunos estudios hallaron aumento de riesgo para cáncer de hígado, ovario o próstata, pero en general no hay evidencia concluyente.
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¿Y los lácteos comunes?

La leche y el queso —no fermentados— siguen siendo fuentes importantes de calcio, proteínas, vitamina B12, fósforo y yodo, y están vinculados a una mejora de la salud ósea y muscular. Estudios recientes incluso sugieren que su consumo podría asociarse a menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes y obesidad, aunque con menor consistencia.
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Sin embargo, un estudio sueco alertó que un mayor consumo diario de leche puede incrementar en 4 % el riesgo de diabetes tipo 2, mientras que el yogur lo reduce en 3 %.
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Comparativa rápida: lácteos comunes vs fermentados

Tipo de lácteoBeneficios principalesRiesgos potenciales
Yogur, kéfir, quesos fermentadosMejora digestión, salud intestinal, menor riesgo de enfermedades crónicasMuy buena tolerancia, bajo riesgo documentado
Leche entera o descremadaFuente de nutrientes esenciales, salud ósea, posible reducción de mortalidadPuede aumentar riesgo de diabetes tipo 2 o cáncer en ciertos casos

Recomendaciones prácticas

  • Consumir 2–3 porciones semanales de lácteos fermentados aporta beneficios claros, según expertos.
  • Las personas con intolerancia a la lactosa toleran mejor yogur y kéfir gracias a su menor contenido de azúcar láctico y acción probiótica.
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  • La evidencia sugiere que elegir lácteos bajos en grasa no cambia significativamente el impacto en salud frente a los enteros.

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