Capitanes corruptos, huachicol y bolsas llenas de dinero: la peor semana de la Marina mexicana
XY NEWS. La Secretaría de Marina (SEMAR) atraviesa su semana más oscura. Un escándalo de corrupción ligado al contrabando de combustibles, conocido como huachicol en aduanas, ha sacudido a la institución militar que, desde el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, asumió un papel clave en funciones civiles como la administración portuaria. El caso ha destapado una red de marinos, empresarios y funcionarios que operaban en complicidad con el crimen organizado.
El caso que sacude a la Marina: del huachicol a las aduanas
La trama salió a la luz tras el decomiso del buque Challenge Procyon, asegurado en marzo de 2025 en Tampico. Supuestamente transportaba aditivos para aceites, pero en realidad llevaba diez millones de litros de diésel. A partir de ahí, la Fiscalía General de la República (FGR) comenzó a hilar una investigación que hoy expone uno de los mayores escándalos de corrupción en el ámbito naval.
La red estaba encabezada por los hermanos Manuel Roberto y Fernando Farías Laguna, militares de alto rango y familiares políticos del almirante José Rafael Ojeda Durán, secretario de Marina entre 2018 y 2024. A través de operadores estratégicos y empresas fachada como Mefra Fletes, los Farías Laguna habrían facilitado la entrada ilegal de combustible desde Estados Unidos y, en paralelo, comercializado hidrocarburos robados de ductos de Pemex mediante huachicol clásico.
Empresarios, aduanas y dinero en bolsas negras
El primer golpe a la red se dio con la detención de 14 personas, entre ellas seis militares, cinco funcionarios de aduanas y tres empresarios ligados a Mefra Fletes: Héctor Portales Ávila, Anuar González Hemadi y José N.
Pero la investigación no terminó ahí. Posteriormente, la FGR emitió órdenes de captura contra otros ocho implicados, entre los que destacan:
- Roberto Blanco Cantú, señalado como dueño real de Mefra Fletes.
- Su hermano Rigoberto Blanco Cantú, con presuntos vínculos con el crimen organizado en Estados Unidos.
- José René Tijerina y José Isabel Murguía Santiago, accionistas de la empresa.
La relación con la política local también está presente: el hermano de Murguía, José Ascensión Murguía Santiago, presidente municipal de Teuchitlán, Jalisco, enfrenta acusaciones por delincuencia organizada y desaparición forzada.
El modus operandi recuerda a escenas de películas de mafiosos. Según un testigo protegido, en reuniones discretas se entregaban bolsas negras repletas de dinero en efectivo para repartir entre los implicados. Una de esas entregas ascendió a 1.75 millones de pesos, más de 80,000 dólares.
El Capitán Sol: lujo, casinos y corrupción
Otro de los personajes clave es Miguel Ángel Solano Ruíz, conocido como el Capitán Sol. Marino retirado con rango de capitán de corbeta, vivía con lujos desmedidos: en apenas cinco años gastó 60 millones de pesos en casinos e hipódromos, una cifra imposible de justificar con su salario militar.
Fue él quien reclutó a un marino identificado como Santo, el testigo principal del caso. En 2022, Santo fue nombrado director de la Aduana de Altamira, presuntamente gracias a las gestiones de los hermanos Farías Laguna. Pronto recibió instrucciones de manipular cargas de barcos, adulterar exámenes de laboratorio y permitir la entrada de hidrocarburos disfrazados como otras mercancías.
En abril de 2024, Santo autorizó la descarga del primer buque bajo este esquema. Cuando expresó dudas sobre la ilegalidad de la operación, recibió la respuesta tranquilizadora de Solano: “Usted tranquilo, a nivel central hay conocimiento de esto, aquí hay mucha gente metida”.
El asesinato de denunciantes y la sombra de impunidad
El escándalo no solo involucra corrupción y contrabando, sino también violencia y muertes sospechosas.
- En noviembre de 2024 fue asesinado el contraalmirante Fernando Rubén Guerrero Aguilar, quien había denunciado a los Farías Laguna en una carta dirigida al almirante Ojeda Durán.
- Días después, una trabajadora de la Fiscalía vinculada al caso también fue asesinada.
- Esta misma semana, un marino señalado por el testigo como receptor de sobornos se suicidó, aumentando la tensión en la investigación.
Estos hechos refuerzan la percepción de que la red contaba con protección de alto nivel y no dudaba en eliminar obstáculos.

El papel de Rafael Ojeda Durán y la Marina
El exsecretario de Marina, Rafael Ojeda Durán, tío de los hermanos Farías Laguna, ha sido mencionado repetidamente. La presidenta Claudia Sheinbaum y otras autoridades han sostenido que Ojeda acudió en su momento a la Fiscalía para denunciar irregularidades en aduanas. Sin embargo, críticos señalan que la investigación solo avanzó después del decomiso del Challenge Procyon en marzo de 2025.
Este detalle ha encendido un debate nacional sobre la pertinencia de que los militares sigan controlando funciones civiles como las aduanas y los puertos. El caso exhibe las vulnerabilidades de un modelo que concentró en la Marina un poder extraordinario en la lucha contra la corrupción… pero que ahora parece haber sido parte del problema.
Santo, el testigo clave que cambió de bando
El testigo protegido, apodado Santo, terminó siendo una pieza fundamental. Después de participar en la red, intentó huir con 11 millones de pesos en su poder. Sin embargo, al recibir amenazas contra su familia, decidió colaborar con la justicia y denunciar a los hermanos Farías Laguna.
Su testimonio revela el funcionamiento interno de la red, la participación de oficiales de alto rango y la complicidad de funcionarios civiles. Gracias a su declaración, la FGR pudo armar un caso sólido que hoy mantiene tras las rejas a varios implicados y que amenaza con escalar aún más alto.
Una semana negra para la Marina
La detención de militares activos y retirados, empresarios y funcionarios de aduanas convierte esta semana en la más complicada para la Secretaría de Marina en los últimos años.
El escándalo no solo erosiona la imagen de una institución históricamente considerada incorruptible, sino que también abre un debate nacional sobre la militarización de áreas estratégicas del Estado.
¿Hasta qué punto fue efectiva la entrega de puertos y aduanas a la Marina? ¿Cuánto sabía realmente el alto mando sobre estas operaciones ilícitas? ¿Y cuántos más estaban implicados en la red de huachicol de importación?
Conclusión
La caída de los capitanes corruptos y el desmantelamiento parcial de la red de huachicol en aduanas ponen en entredicho la legitimidad de la SEMAR como garante de transparencia en funciones civiles. Lo que comenzó con la interceptación de un buque cargado de combustible terminó destapando una operación millonaria con ramificaciones políticas, empresariales y militares.
Mientras la investigación avanza, la Marina mexicana enfrenta su peor crisis de credibilidad en décadas, y el país observa con atención si la justicia logra llegar hasta las más altas esferas o si este caso se quedará, como tantos otros, en una herida abierta sin responsables definitivos.