La UNAM crea la primera radiografía 3D del Popocatépetl con inteligencia artificial: un hito en el monitoreo volcánico

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XY NEWS. Gracias a la inteligencia artificial y al esfuerzo de científicos mexicanos, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha logrado construir un modelo tridimensional del volcán Popocatépetl que permite visualizar su estructura interna en tiempo real. Esta innovación no solo representa un avance tecnológico sin precedentes en el país, sino que también promete mejorar el monitoreo y la prevención de desastres volcánicos.

Una mirada inédita al interior del Popocatépetl

Durante décadas, científicos de todo el mundo han buscado entender la compleja actividad interna de los volcanes activos. En México, el Popocatépetl —uno de los volcanes más activos del país— ha sido objeto de múltiples estudios desde que reanudó su actividad eruptiva en 1994. Sin embargo, ninguno de esos intentos había logrado crear una imagen tan clara y detallada de su interior como el nuevo modelo tridimensional desarrollado por la UNAM.

El proyecto, titulado Estructura de velocidades sísmicas del volcán Popocatépetl, México, a partir de campos difusivos, fue publicado recientemente en la plataforma científica ScienceDirect. Su objetivo principal es responder interrogantes clave sobre la estructura interna del volcán, como la ubicación y forma de las cámaras magmáticas, así como optimizar los protocolos de monitoreo y prevención de erupciones.

“Lo que hacemos, literalmente, es generar una radiografía de su interior, pero tridimensional. Esto representa una ventaja porque así podemos girar el Popo y observar cómo se propagan las ondas sísmicas dentro de él”, explicó Marco Calò, investigador principal del Instituto de Geofísica de la UNAM.

IA al servicio de la ciencia mexicana

Uno de los aspectos más innovadores de este proyecto es el uso de inteligencia artificial (IA) para procesar la gran cantidad de datos recolectados por 18 estaciones sísmicas distribuidas en el perímetro del Popocatépetl. Ocho de estas estaciones fueron instaladas por el equipo de la UNAM, mientras que el resto pertenece al Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED).

Cada estación registra alrededor de 100 mediciones por segundo, lo que genera volúmenes masivos de información. Gracias a algoritmos de IA, el equipo científico puede procesar un año completo de datos en tan solo tres horas, lo que antes requería semanas o meses de trabajo manual.

“Antes se analizaba todo de forma manual. Hoy, con la IA, podemos trabajar un año de datos, de todas las estaciones, en tres horas”, detalló Karina Bernal, estudiante del Posgrado en Ciencias de la Tierra de la UNAM y colaboradora del proyecto.

Pese al protagonismo de la inteligencia artificial, Bernal enfatiza que el componente humano sigue siendo esencial: “Son los especialistas quienes entrenan al modelo, validan los resultados e interpretan lo observado”.

¿Qué revela esta nueva “radiografía” del volcán?

El modelo 3D permitió identificar estructuras internas nunca antes vistas, como regiones de acumulación de magma y conductos de ascenso. A través del análisis de la velocidad de propagación de ondas sísmicas —más rápida en roca sólida y más lenta en zonas con magma o materiales blandos— los investigadores pudieron delimitar con precisión zonas clave del volcán.

Uno de los hallazgos más importantes es la posible existencia de un sistema magmático en forma de hongo, que se extiende desde regiones superficiales hasta zonas profundas del subsuelo. Este sistema está compuesto por:

  • Una región superficial (entre 0 y 5 km sobre el nivel del mar) que muestra evidencia de desgasificación intensa y mezcla de materiales antiguos y recientes.
  • Una región profunda (entre 4 y 7 km bajo el nivel del mar) donde el magma parece estar estancado debido a la presión litostática, es decir, la presión ejercida por las rocas sobreyacentes.
  • Un conducto estrecho en forma de tubo que conecta ambas zonas.

Además, el modelo sugiere la existencia de paleoestructuras volcánicas enterradas y restos de colapsos antiguos del Popocatépetl, lo que brinda una visión más completa de su historia geológica y su comportamiento eruptivo.

Trabajo de campo en condiciones extremas

El desarrollo de este modelo no solo depende del análisis de datos digitales, sino también de un arduo trabajo de campo realizado en uno de los entornos más hostiles del país. El equipo del Instituto de Geofísica inicia sus expediciones desde Amecameca, Estado de México, y se adentra en el Parque Nacional Iztaccíhuatl-Popocatépetl, recorriendo a pie los últimos 20 kilómetros del trayecto hasta alcanzar alturas de más de 4,200 metros sobre el nivel del mar.

“Las expediciones se realizan en condiciones extremas. Para lograr esto se requiere conocimiento técnico, preparación física y una logística compleja, a fin de planear las actividades en la parte alta, ya que la idea es trabajar con el menor riesgo posible”, afirmó Calò en declaraciones a la Gaceta UNAM.

¿Por qué es importante este avance?

La creación del primer modelo tridimensional y dinámico del Popocatépetl representa un antes y un después en la gestión de riesgos volcánicos en México. Este tipo de herramientas permite anticipar posibles escenarios eruptivos con mayor precisión y diseñar protocolos de emergencia más eficaces.

Además, el uso de inteligencia artificial para el análisis sísmico abre nuevas posibilidades en otras áreas de la geología, la vulcanología y la protección civil. La metodología desarrollada por la UNAM podría replicarse en otros volcanes activos del país, como el Colima o el Tacaná, así como en zonas de alto riesgo sísmico.

Conclusión

La Universidad Nacional Autónoma de México ha demostrado, una vez más, que la ciencia mexicana puede estar a la vanguardia mundial. Al combinar el conocimiento geológico con la tecnología de punta, el equipo de investigación ha dado un paso gigante en la comprensión del Popocatépetl, uno de los volcanes más vigilados de América Latina.

Este modelo 3D no solo permite “ver” el interior del volcán, sino que también podría salvar vidas al mejorar la capacidad del Estado para anticipar y responder a emergencias volcánicas. Gracias a la inteligencia artificial y a la dedicación de los científicos, ahora México cuenta con una poderosa herramienta para proteger a las comunidades cercanas a Don Goyo.

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