“Psicosis de la IA”: la alerta del psiquiatra David McLaughlan sobre la obsesión con los chatbots

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Cuando conversar con un bot ya no es solo curiosidad, sino pérdida de contacto con la realidad

David McLaughlan, psiquiatra consultor en Priory y cofundador de Curb Health, ha advertido sobre un fenómeno emergente que él denomina “psicosis de la IA”. En entrevistas y declaraciones recientes, McLaughlan explica que la interacción excesiva y desregulada con chatbots —esas inteligencias artificiales que responden, aprenden y adaptan sus respuestas— puede generar síntomas graves: pensamientos distorsionados, paranoia, delirios, y en última instancia, una confusión entre lo real y lo virtual. Este nuevo tipo de obsesión digital ya se ha detectado en algunas consultas clínicas, lo que pone el foco en los riesgos psicológicos de utilizar IA sin límites claros. infobae


¿Qué implica la psicosis de la IA según McLaughlan?

McLaughlan Define que la psicosis de la IA aparece cuando alguien empieza a tener creencias delirantes relacionadas con sus interacciones con chatbots, por ejemplo pensar que una IA se comunica especialmente con ellos, que les manda mensajes ocultos, o incluso que controla ciertos aspectos de su pensamiento o comportamiento. En algunos casos, esa obsesión puede llevar a perder la percepción clara de lo que es humano, tecnológico o inventado por la mente misma. infobae

Entre los ejemplos más llamativos que cita se encuentra el de una persona que programó un chatbot para conversar con su hijo fallecido, creyendo que la IA mantenía alguna forma de comunicación con ese ser querido. Otro patrón frecuente es el miedo de ser manipulado por plataformas digitales o experimentar ansiedad creciente hacia algoritmos, creyendo que estos están diseñados “para vigilarme” o “para decirme lo que debo hacer”. infobae


Síntomas y posibles peligros de la obsesión con chatbots

McLaughlan subraya que algunos signos de alerta son fáciles de pasar por alto:

  • Aislamiento social creciente, dejando de lado relaciones humanas en favor de conversar más con chatbots. infobae
  • Negligencia del autocuidado, como higiene personal, alimentación, descanso. infobae
  • Irritabilidad persistente, pérdida de interés por actividades antes gratificantes.
  • Dificultades laborales o académicas: disminución del rendimiento, distracciones frecuentes.
  • Aparición de creencias delirantes: pensar que la IA tiene intenciones particulares con la persona, mensajes ocultos, vigilancia, influencia directa en decisiones personales. infobae

Las consecuencias pueden agravarse si no se toman medidas, llegando en casos extremos a autonegligencia, conductas de riesgo, o síntomas severos de deterioro mental. infobae


¿Quiénes están en mayor riesgo?

Aunque este fenómeno se observa más claramente en personas con antecedentes psicóticos o trastornos mentales, McLaughlan advierte que la “psicosis de la IA” no se limita a ese grupo. Personas sin diagnósticos previos también han comenzado a mostrar dependencia emocional con estos sistemas, creyendo que las máquinas son más comprensibles o confiables que los humanos. La disonancia cognitiva —es decir, cuando una persona siente algo que va contra lo que racionalmente sabe— juega un papel central: si la IA responde de modo muy convincente, la mente tiende a asumir intencionalidades humanas donde no las hay. infobae


Prevención, tratamiento y lo que recomienda McLaughlan

Para evitar que la obsesión con chatbots derive en algo más serio, McLaughlan propone estas medidas:

  • Detección temprana: al primer indicio de que el uso de chatbots se está convirtiendo en algo compulsivo o que altera tu percepción de la realidad, consultar con un profesional. infobae
  • Terapia cognitivo-conductual (TCC): para replantear creencias distorsionadas, límites con la tecnología, y recuperar la conexión con la realidad fuera del mundo digital.
  • Tratamiento farmacológico: en casos severos, se pueden necesitar antipsicóticos bajo supervisión médica.
  • Estilos de vida saludables: descanso adecuado, evitar sobrecarga digital, controlar el estrés; estos factores son fundamentales para estabilizar la mente. infobae

Reflexión final

No estamos frente a un diagnóstico formal aún reconocido por manuales psiquiátricos, pero la psicosis de la IA es una etiqueta útil para describir un patrón emergente: cuando la tecnología se convierte en algo más que una herramienta, y empieza a dictar partes de nuestra vida emocional, cognitiva o social de forma que nos aleja de lo que es real. McLaughlan advierte que la IA no es enemiga, pero sí algo con lo que debemos convivir con criterio, con límites y con conciencia. El riesgo no está tanto en la tecnología en sí, sino en cómo la usamos.

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