Cinco mitos sobre la alimentación que afectan lo que compramos, según expertos

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Aunque cada vez tenemos más acceso a información sobre salud y nutrición, la mayoría de las personas sigue cayendo en creencias erróneas que condicionan su forma de comer.
Desde productos “sin azúcar” hasta el miedo a los carbohidratos, los expertos advierten que los bulos alimentarios no solo distorsionan nuestras decisiones de compra, sino que pueden alterar el equilibrio de una dieta saludable.

Un reciente artículo publicado por Infobae España recoge las conclusiones de varios nutricionistas que desmontan cinco de los mitos más extendidos sobre la alimentación y explican cómo afectan nuestra cesta de la compra.


1. “Los productos sin azúcar siempre son más saludables”

Uno de los errores más comunes es asumir que un producto “sin azúcar” o “sin azúcar añadido” es automáticamente mejor para la salud.
Los expertos aclaran que la ausencia de azúcar no implica un perfil nutricional equilibrado: muchos alimentos de este tipo contienen edulcorantes, grasas saturadas o harinas refinadas que pueden alterar el metabolismo.

La clave, aseguran, es leer las etiquetas y revisar la lista completa de ingredientes. Un yogur “sin azúcar” puede tener menos calorías, pero si contiene edulcorantes artificiales o jarabes, su beneficio real puede ser mínimo.


2. “Los carbohidratos engordan y deben evitarse”

El miedo a los carbohidratos ha llevado a miles de personas a reducir drásticamente su consumo de pan, pasta o arroz.
Sin embargo, los nutricionistas señalan que los carbohidratos son la principal fuente de energía del organismo y resultan esenciales para el cerebro y el rendimiento físico.

Lo importante no es eliminarlos, sino elegirlos correctamente: optar por cereales integrales, legumbres y tubérculos naturales en lugar de productos ultraprocesados.
Restringirlos en exceso puede generar fatiga, ansiedad y pérdida de masa muscular.


3. “Comer fruta por la noche engorda”

Este es uno de los mitos más persistentes y, según los expertos, carece totalmente de base científica.
La fruta contiene azúcares naturales, pero su impacto en el cuerpo depende del balance energético total del día, no de la hora en que se consuma.

Incluir fruta en la cena puede incluso mejorar la digestión, gracias a su contenido en fibra, agua y antioxidantes.
Los especialistas insisten: lo que engorda no es la fruta, sino el exceso calórico y la falta de equilibrio en la dieta.


4. “Las grasas son malas y deben eliminarse”

Durante años, el mensaje “las grasas son malas” ha llevado a muchos consumidores a buscar productos “light” o “bajos en grasa”.
Sin embargo, la ciencia ha demostrado que no todas las grasas son iguales: las insaturadas —presentes en el aguacate, el aceite de oliva o los frutos secos— son esenciales para el corazón, las hormonas y el cerebro.

Las que deben evitarse son las grasas trans y saturadas de origen industrial, presentes en bollería, frituras o comidas ultraprocesadas.
Eliminar completamente las grasas saludables puede incluso perjudicar el metabolismo y las defensas del cuerpo.


5. “Los suplementos sustituyen una alimentación equilibrada”

En la era del fitness, los batidos de proteínas y suplementos vitamínicos se han popularizado como “atajos” hacia una mejor salud.
No obstante, los especialistas subrayan que ningún suplemento puede reemplazar una dieta variada y balanceada.

Los suplementos pueden ser útiles en casos concretos —por ejemplo, déficit de vitamina D o dietas veganas estrictas—, pero deben tomarse bajo orientación médica.
El verdadero foco debe estar en la comida real, el descanso y la constancia.


Los bulos que llenan la cesta del supermercado

Los expertos advierten que la desinformación sobre nutrición impacta directamente en el consumo diario.
El marketing alimentario aprovecha la confusión con etiquetas como “natural”, “sin gluten” o “fit”, que en muchos casos no garantizan un producto saludable.

Aprender a identificar estos bulos y priorizar ingredientes frescos —frutas, verduras, proteínas de calidad y cereales integrales— es la mejor herramienta para tomar decisiones más conscientes y sostenibles.


Conclusión

La información nutricional es poder, pero solo cuando proviene de fuentes fiables.
Los mitos sobre la alimentación pueden condicionar lo que compramos, cómo comemos y, en consecuencia, nuestra salud a largo plazo.

Según los especialistas, la mejor estrategia no es eliminar grupos de alimentos ni seguir modas dietéticas, sino entender qué comemos, en qué cantidad y por qué.

En resumen, la clave de una buena dieta está en la variedad, el equilibrio y la educación alimentaria.

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