La relación entre México y Estados Unidos atraviesa uno de sus momentos más complejos. Tras los recientes cruces de declaraciones entre la presidenta Claudia Sheinbaum y el embajador estadounidense Ronald Johnson respecto a la estrategia contra los cárteles, el debate sobre la soberanía nacional ha vuelto al centro de la mesa. En este contexto, el ministro en retiro de la Suprema Corte, José Ramón Cossío Díaz, publicó una reveladora columna en El País titulada “¿Nacionalismo o patrimonialismo?”, donde cuestiona si la retórica oficial defiende realmente los intereses de la nación o los de un grupo en el poder. Las tensiones sociales y el uso de las instituciones De acuerdo con Cossío, México vive una etapa de profunda división institucional y social. El jurista advierte que el panorama actual se complica porque “todos piensan que el suyo es un reclamo auténtico que debe saldarse aquí y ahora”, lo que eleva exponencialmente las tensiones en el país. El análisis destaca tres alarmantes dinámicas que frenan el desarrollo de México: El gobierno actuando como partido: Con un enfoque centrado en beneficiar y proteger primordialmente a sus simpatizantes y estructuras internas. Cortoplacismo empresarial: Sectores del empresariado enfocados de forma exclusiva en la obtención de ganancias inmediatas, sin mirar el panorama estructural. Avance del crimen organizado: Delincuentes que ganan control territorial y material de diversas regiones del país, operando por cuenta propia o coludidos con funcionarios y empresarios. ¿Qué es el patrimonialismo político vs. el verdadero nacionalismo? El núcleo de la crítica del exministro radica en distinguir el uso del discurso nacionalista. Cossío señala que el concepto de patrimonialismo ocurre cuando quienes detentan el poder político confunden los bienes, las instituciones y la soberanía del Estado como si fueran su patrimonio personal o de partido. Por lo tanto, la narrativa de la “defensa de la soberanía” frente a las presiones de Washington (especialmente tras los reclamos del gobierno de Donald Trump y su embajador sobre la seguridad) corre el riesgo de usarse como un escudo retórico para blindar decisiones políticas internas, en lugar de construir una estrategia de Estado genuinamente nacionalista y coordinada. “México vive momentos difíciles… Los delincuentes avanzan en el control territorial y material del país mientras las tensiones sociales se incrementan”. — José Ramón Cossío. El escenario diplomático con Estados Unidos La reflexión del analista llega en una semana crítica en la que la presidenta Sheinbaum endureció su postura frente a las críticas de agencias y diplomáticos estadounidenses, exigiendo respeto mutuo a la política interna. Sin embargo, para Cossío, un verdadero nacionalismo requeriría el fortalecimiento del Estado de derecho y de las instituciones, y no solo el uso de discursos ideológicos para cohesionar a las bases de cara a futuros escenarios políticos en el país. Navegación de entradas “Aquí no mandan intereses extranjeros”: La presidenta Claudia Sheinbaum ratifica la defensa de la soberanía nacional